Convento de las Claras de Astudillo

Continuando con nuestro aprendizaje más profundo de la localidad astudillana proseguimos nuestro recorrido en el Convento de las Claras y el Palacio de Pedro I, pero este no lo mostramos nosotros, sino que lo hacen las hermanas Clarisas, en concreto Sor Avelina y Sor Pilar.

Nosotros tuvimos la suerte de verlo este Jueves pasado.

El recibimiento de Sor Pilar, fue maravilloso. Cuando llegamos al monasterio ya estaba esperándonos con los portones abiertos.

Al entrar, en el recibidor empezamos a degustar poco a poco lo que el trabajo de estas “monjitas” que han pasado cientos de horas restaurando las estancias con el mismo cuidado y mimo con el que solo ellas saben hacer las cosas.

Al cruzar la entrada miras al techo y comienza el espectáculo. Sor Pilar nos cuenta como venía un albañil y les dejaba preparado el yeso sobre la pared y con que rapidez, el yeso se petrifica muy deprisa, tenían que ir esculpiendo esas grecas minuciosas con las que las Hermanas quisieron que estas paredes de Palacio pudiesen volver a ese pasado lejano de esplendor.

Sobre sus paredes cuelgan siglos de historia; cuadros con motivos religiosos, restos de las antiguas celosías, un importante púlpito que se trasladó desde el antiguo refectorio,…

Pasamos a la siguiente sala en la que paseando entra sus vitrinas Sor Pilar nos hace un recorrido de los que han sido los grandes “mecenas” de este monasterio y de sus inmensas donaciones.

Tenemos piezas del s. XIV, como una preciosa cruz en plata maciza y esmaltada en añil, arcones antiquísimos, objetos encontrados en el fondo de viejos baules y mucho material atesorado por estas religiosas en excavaciones realizadas en los patios e incluso entre los escombros de estas paredes, cuando por antojos de la historia fueron usadas para cuadras.

Entre tanto arte hay sitio, también, para una preciosa colección de belenes en la que se combinan piezas de todos los lugares del mundo.

A través de una moderna escalera, pero hecha de tal modo que se funde con el tono antiguo que respira todo, accedemos a los pisos superiores. Aquí, a lo largo de un recorrido que discurre por distintas salas contiguas, vemos lo que fueron los grandes salones de la nobleza española, su estilo de vida a través de sus mejores testigos, como son los muebles. Hay sillas ricamente tapizadas, cortinajes, espejos, cuadros,….

Y llegamos a la última habitación: el dormitorio. Lo preside una hermosa cama con dosel de Bronce. En la cabecera sobre sus paredes se expone una manta palentina de una belleza singular. Toda ella bordada tanto por el anverso como por el reverso. Está restaurada gracias a la colaboración desinteresada de gentes de este pueblo que habían estudiado restauración en la especialidad de tejidos.

Esta manta lleva los nombres de sus dueños y fue un regalo de bodas confeccionado en los talleres de Jerónimo Arroyo.

A continuación, bajamos al patio o jardín del palacio. Es un remanso de paz entre romeros y lavandas, en el que el único sonido es el del agua de su fuente al caer, inmediatamente viene a la memoria los jardines árabes Andaluces.

Lo único que rompe este momento es un intenso olor a repostería recién horneada que viene del obrador del monasterio que está allí mismo.

Mas tarde Sor Pilar nos esperaba en la iglesia del convento donde volvimos admirar los artesonados de madera que recubren casi todos los techos de estos edificios.

Aquí admiramos nuevamente la maestría con la que las clarisas habían restaurado todo y nos asombramos con la replica que hicieron de lo que fue en su día el coro, y que fue llevado, la mayor parte, al Museo Metropolitan de New York, aunque también tenemos una pequeña representación en el Museo Arqueológico de Madrid.

Aquí terminó nuestra visita con la invitación, por parte de Sor Pilar, de que volviesemos pronto y con más tiempo.

¡MERECE LA PENA VISITARLO!

Los horarios de visitas son:

– Verano: de 11 a 13 y de 17 a 19

– Invierno: de 11 a 13 y de 16.30 a 18

Duración aproximada: 90 minutos. Tlfno.: 979 822 134. Precio: individual: 4€ y grupos: 2€

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2 pensamientos en “Convento de las Claras de Astudillo

  1. ya dejé en otro sitio un comentario, en el que decía que la mayor obra d arte que tiene ese convento, son las monjitas, por su cariño, dedicación, amor al trabajo etc., son de las personas que cuando hablan de lo que hacen, te llegan a hacer partícipe del entusiasmo que le ponen.
    Gracias por reparar y conservar monumento tan bonito y por dejar que los demás podamos verlos y recibir vuestras explicaciones.

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